Raíces Profundas


Un amigo me contó de un vecino que hace años pasaba la mayor parte de su tiempo libre
sembrando árboles. El apenas regaba los jóvenes árboles porque pensaba que el exceso
de agua los echaba a perder. Creía que cuidar bien de los árboles significaba
permitirles dificultades. Decía que los árboles mimados tenían raíces superficiales
y que las raíces profundas eran algo que se atesoraba.

Mi amigo me dijo que muchas veces pasa por el viejo lugar y mira los árboles
que su vecino sembró 25 años atrás. Son toscos, fuertes y duraderos, altos y firmes.
La adversidad y la privación parecen haberlos beneficiado cuando no lo habría hecho
si hubieran sido protegidos y mimados.

Todo esto nos hace pensar en la manera en que oramos por los demás. Siempre hacemos
oraciones para que Dios libre a nuestra familia y amigos de las dificultades, pero
esto debe cambiar, debemos orar para que Dios les de fuerzas en las situaciones que
deben atravesar. No pidamos para que las personas tengan una vida fácil porque eso
podría no venir en este mundo. Más bien hagamos lo posible por orar como lo hizo el
apóstol Pablo por los creyentes de Éfeso (3:14-19). Pidamos que sus raíces se
profundicen mucho en el amor de Dios, experimentando una estrecha relación con Él,
para que crezcan fuertes y firmes. Luego, cuando soplen los vientos de la adversidad,
no serán arrasados, sino que permanecerán erguidos como testimonio de la fe.

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Texto del libro: "Nuestro Pan Diario edición 2003"
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